Habitación 406: José Espronceda

02.09.26 / 10:52

“Con diez cañones por banda…” Hay versos que se quedan en la memoria incluso cuando ya no recuerdas muy bien por qué tuviste que aprendértelos. La Canción del pirata es uno de ellos.

Detrás de aquel pirata que solo reconoce como ley el viento estaba José de Espronceda, uno de los grandes nombres del Romanticismo español. Poeta, dramaturgo, novelista, exiliado y revolucionario de espíritu, hizo de la libertad uno de los grandes temas de su obra y de su propia vida.

No parece mala compañía para una habitación de Bastardo. La 406 lleva su nombre, y quizá no sea casualidad que esté reservada para quienes viajan de dos en dos, aunque cada uno tenga su propia manera de conquistar el mundo.

“Que es mi barco mi tesoro, / que es mi dios la libertad, / mi ley, la fuerza y el viento, / mi única patria, la mar"

José de Espronceda

José de Espronceda Bastardo Hostel Madrid Barato

Un romántico rebelde

Espronceda nació en Almendralejo en 1808 y empezó pronto a meterse en problemas. Su oposición al absolutismo le llevó a la clandestinidad y al exilio, una vida bastante más movida que la que suele acompañar a la imagen de un escritor sentado frente a un escritorio.

Pasó por distintos lugares de Europa, participó en la vida política de su tiempo y regresó a España convertido en una de las voces más reconocibles del Romanticismo. En sus poemas aparecen la rebeldía, la pasión, la muerte, el amor y, una y otra vez, el deseo de vivir sin demasiadas ataduras.

También estuvo Teresa Mancha. Su relación fue intensa y complicada, y a ella dedicó algunos de sus versos más personales. Espronceda murió con solo 34 años, pero dejó una obra que todavía hoy consigue que alguien empiece a recitar La canción del pirata y, misteriosamente, recuerde el primer verso.

Quizá porque algunas ideas no caducan. Y la libertad es una de ellas.

Habitación 406: un refugio para dos

Después de tanta aventura, incluso un pirata necesita un sitio donde echar el ancla.

La 406 es una de nuestras Dobles Superiores, pensada para quienes vienen a Madrid acompañados y prefieren tener una habitación propia donde descansar después de un día entero fuera. Baño privado, cama de 150 cm, televisión de 39 pulgadas, toallas y todo lo necesario para instalarse y olvidarse del reloj durante un rato.

Está en la última planta del hostel, cerca del bar y de la azotea. Un lugar bastante más tranquilo que el océano de Espronceda, pero con una ventaja importante: aquí no hace falta enfrentarse a ninguna tormenta para llegar a la cama.

La ciudad queda fuera. Dentro, dos personas, un poco de calma y el espacio suficiente para recuperar fuerzas antes de volver a salir.

Una pausa entre viajes

Quizá viajar tenga algo de ese espíritu romántico que defendía Espronceda. No saber exactamente qué va a pasar, cambiar de planes sobre la marcha y dejar que una ciudad te lleve por donde quiera.

Desde Bastardo puedes salir a recorrer Malasaña, Chueca o cualquier rincón del centro de Madrid y volver cuando te apetezca. Además, nuestra programación reúne actividades, planes y encuentros para que la estancia no termine cuando cierras la puerta de la habitación.

Y para esos momentos en los que toca atracar en puerto, está Limbo. Una mesa, algo rico, una copa y tiempo para contar lo que ha pasado durante el día.

Espronceda tenía el mar. Nosotros tenemos Madrid. El espíritu es más o menos el mismo: salir, descubrir y no dejar que nadie te diga demasiado por dónde tienes que ir.

¡Entra sin llamar!

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